Empecé a practicar muay thai bordeando los 40 años, y fue pensado, quería practicar alguna disciplina de contacto en la cual pudiese medir mis fuerzas conmigo misma y con un oponente. Pensé primeramente en el box pues nunca tuve mucha fuerza en los brazos y quería fortalecerlos. Fue así que antes de matricularme en mi escuela practique tae bo sola en casa por varios meses una hora diaria al comienzo y luego aumenté algunos ejercicios extras a mi rutina hasta llegar a una hora y media para así finalmente en el mes de Julio entrar a practicar muay thai. Las primeras clases terminé muy adolorida, el dolor de pantorrilas, de canillas y de brazos, las contracturas en la espalda fueron los primeros dolores que tuve que superar. La tercera prueba de fuego fue un esguince de tobillo que llegó con un dolor que nunca había tenido y me duró casi tres semanas alejándome de los sacos, de mis maestros y compañeros. Fui viendo como mi cuerpo se fue transformando, perdí algunos kilos de peso y no solo eso, empecé a desarrollar musculatura en los brazos y piernas.