Por lo tanto, al fortalecer el core se tiene mayor estabilidad y coordinación del cuerpo. Esto se traduce en una mejor postura, un menor riesgo de lesiones y una mayor eficiencia en el movimiento. También, se menciona que un core fuerte reduce el riesgo de lesiones, quema la grasa de la zona media, reduce los dolores en la espalda baja y evita dolencias como la lumbalgia. Además, mejora la postura corporal y el rendimiento deportivo. También se indica que un core fuerte permite una adecuada transferencia de energía a brazos y piernas. Todo esto se puede lograr trabajando el core con ejercicios que impliquen estabilización o rotación del tronco y realizando deportes como el yoga, el pilates, el taichí o el bodybalance.
El entrenador online Nino González explica que lo ideal es trabajar el core con ejercicios que traten de desafiar la estabilidad y que la musculatura tenga que forzar para evitarlo, sin aislar ningún grupo muscular y trabajando muchas articulaciones y en múltiples planos y ejes.
También se destaca la importancia de entrenar el core de manera regular, unas dos o tres veces a la semana, para obtener buenos resultados y conseguir un core fuerte. Con esto, se puede lograr una mayor eficiencia en el movimiento y una menor probabilidad de lesiones.