El desarrollo de la fuerza explosiva se busca optimizar la activación y coordinación de las fibras musculares de contracción rápida, que son responsables de generar estos movimientos rápidos y poderosos. Los entrenamientos de fuerza dirigidos a mejorar la fuerza explosiva incluyen una variedad de ejercicios explosivos diseñados para activar las fibras musculares de contracción rápida. Ejemplos comunes de estos ejercicios son las sentadillas con salto o los levantamientos olímpicos como el "clean and jerk". El tipo de entrenamiento destinado a mejorar la fuerza explosiva puede variar, pero generalmente incluye ejercicios que combinan la resistencia con la velocidad. Una parte crucial de cualquier entrenamiento para desarrollar la fuerza explosiva es la consideración del riesgo de lesiones. Es esencial seguir un enfoque progresivo y controlado en los programas de entrenamiento, asegurándose de que el atleta desarrolle primero una base sólida de fuerza máxima y fuerza resistencia antes de avanzar a entrenamientos más específicos de fuerza explosiva. La integración de este tipo de fuerza en los entrenamientos no solo mejora el desempeño deportivo, sino que fortalece el cuerpo en su conjunto y potencia las cualidades físicas más determinantes en la competición.